¡IR A ROL-ONLINE!Partidas, reseñas, entrevistas y muchos videos más

Magia Salvaje: Capítulo I

Tal y como comentaba en la entrada anterior, era inminente el comienzo de la campaña de Zweihänder y ya llevamos dos sesiones de la misma.

La primera sesión como la de muchas campañas fue la sesión 0, lo que viene siendo encontrar un día para hacer los personajes. Tras realizar tiradas y más tiradas en las diversas tablas, repartir puntos y darle forma, este fue el resultado:

  • Hans Gnomo: Un contrabandista gnomo.
  • Celedonia: Apotecaria humana.
  • Hálfur «Ojo certero»: Cazador medio gnomo (y su perro de caza Danann).
  • Brien: Una caballera andante humana.
  • Ionum «Cenizo Final»: Mercenario humano.

En próximas entradas entraremos en más detalles sobre los personajes, pero por el momento con esta lista será más que suficiente.

Tras la creación de nuestros alter ego dio comienzo nuestras andanzas por el Viejo Mundo. Cada cual por sus propios motivos, todos los miembros del grupo nos topamos con la «ley» y nos encontramos viajando en un transporte de prisioneros junto con una sacerdotisa del Dios Emperador.

Un largo viaje en un pequeño carro donde la comodidad brillaba por su ausencia. Día tras día los prisioneros fuimos entablando cierta unión por el bien común, excepto con la sacerdotisa ya que nos tenía a todos intranquilos con su presencia.

Con el paso de los días y viendo que nuestro viaje iba llegando a su fin decidimos intentar salir antes de que nuestro transporte llegase a su destino. Hans puso en practica sus habilidades y tras varios intentos logró librarse de las cadenas que lo mantenían unido al carro, con cierta dificultad fue librándonos al resto de los pasajeros. Con mayor presteza forzó la cerradura del carro y la puerta se abrió, por lo que solo nos restaba encontrar una distracción para poder escapar.

La extraña sacerdotisa se ofreció a ayudarnos con la distracción a cambio de su libertad, y de entre sus pertrechos sacó una pequeña calavera con velas en sus cuencas. Comenzó a recitar unas palabras que no logramos entender mientras las velas comenzaron a brillar con intensidad. Sin pensarlo dos veces comenzamos a saltar del carro a tiempo para ver como el mismo acababa envuelto en llamas.

No encontramos rastro de la sacerdotisa, pero comprobamos que los guardias habían muerto entre las llamas por lo que comenzamos a caminar hacia el pueblo más cercano esperando no ser reconocidos por nadie. Y así fue, tras algo más de un día de camino llegamos a una pequeña población en la que poder ganar algunas monedas con las que pagar alojamiento y comida.
Los habitantes del pueblo no son demasiado sociables, difícil era el trato con ellos aunque varios rumores llegaron a nuestros oídos. Ionum se vuelve a encontrar con la sacerdotisa que nos acompañaba en el carro cuando visita el templo buscando con poca fortuna un sitio en el que pasar la noche.

Con esos rumores y unos carteles de niños desaparecidos decidimos salir en su búsqueda con la esperanza de encontrarlos y que las gentes fueran algo más amables con nosotros, y porque no decirlo, ganarnos algunas monedas.
Algunos de los aldeanos comentaban que estaban sufriendo ataques de hombres-rata y que por eso en el pueblo se había impuesto un toque de queda, eso nos hizo suponer que los skavens estaban detrás de las desapariciones y comenzamos a buscar algún rastro que nos llevase hasta su paradero.

Viajamos al noreste siguiendo las huellas de esas malditas ratas, llegando tras un día de camino y justos de víveres a una colina donde se perdía el rastro. Antorcha en mano nos internamos por lo que parecía ser una entrada entre las rocas descubriendo una mina donde los skavens esclavizaban niños para extraer carbón.

Sin pensarlo dos veces nos lanzamos al combate con dos malditos skavens antes de que diesen la voz de alarma a más ratas.
Mientras Celedonia se dirigía a un pequeño grupo de niños que estaban picando atados de tobillos, Hálfur disparó un par de flechas al tiempo que avanzaba aunque con poca fortuna ya que el maldito skaven se movía con rapidez logrando esquivar los proyectiles. Ionum y Brien avanzaron a la par de Hálfur, mientras Hans se ocultó tras unos escombros esperando sorprender al enemigo atacándolos por la espalda.

Viendo las intenciones de Celedonia, una de las ratas corrió hacia ella para evitar que liberase a los niños infectandola al tiempo que la heria. Los ataques combinados de Brien, Ionum y Hálfur lograron abatir a los hombres-rata antes de que Hans disparase su pistola, aunque Hálfur también resulto infectado cuando uno de los skavens lo alcanzo con su lanza.

Tras abatir a su enemigo, liberaron a los niños dispuestos a seguir explorando la mina para acabar con la invasión de skavens y liberar a más jóvenes secuestrados. Aunque primero Celedonia tendría que tratar las heridas de Hálfur y las suyas para eliminar la infección.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies